Me has robado un Carnaval

A ti, que me estás leyendo, quería decirte unas palabras…

Jamás te perdonaré lo que nos hiciste. Jamás te perdonaré el año que me dejaste sin mi Carnaval, sin disfrutar de cada momento como si fuese la primera vez, sin poder pasar el día del sorteo pendiente de las redes sociales para ver cuando actuaba cada agrupación.

No te perdonaré el no haberme dejado sentarme delante del ordenador para poder comprar una entrada y ver el estreno de mi agrupación favorita. Porque yo, aunque puedo ir a Cádiz, paso de ir a hacer colas tercermundistas, que me manejen como a una marioneta, sin saber cuándo ni dónde las pondrán a la venta y que me mareen haciéndome ir de un sitio a otro, cual yonqui en busca de su dosis carnavalera. Prefiero hacerlo a lo Breaking Bad… auto-cultivo carnavalero, sentándome frente a mi ordenador y como todos los años, comprar dosis en forma de entrada.

gran teatro falla, cádiz

Tampoco te perdonaré el no haber podido llevar a mi hija de 4 meses a disfrutar su primer Carnaval al Gran Teatro Falla y mostrarle la grandeza de esta fiesta desde pequeñita. Sí, enseñarle Carnaval, (o adoctrinarla, esa palabra tan de moda y carajota) al igual que otros padres deciden inculcarle sus costumbres neandertales, el amor por su equipo favorito, o las tradiciones de su tierra. Yo, le enseñaré la grandeza del Carnaval.

Jamás te perdonaré que me robases devorar esas noches de preliminares, en las que me comía el concurso entero y después rajaba y debatía en redes sociales y grupos de whatsapp sobre cómo había ido cada actuación, sobre cómo me había puesto la piel de gallina la falseta de ese tango, sobre la coletilla del cuarteto que repetiré mil veces ese año, sobre los golpes de las chirigotas o sobre cómo me había llegado la letra del pasodoble de aquella comparsa.

No te perdonaré el no poder disfrutar de esas noches de cuchillos largos en la que como todos los años, hacía mis quinielas y jugaba a ser jurado intentando acertar las agrupaciones que pasarían a la Gran Final y finalmente (como de costumbre), nadie acertaba con los gustos del jurado oficial de ese año.

Jamás te perdonaré esa noche sin dormir, la de la Gran Final del COAC ya fuese en el sofá de mi casa hartandome de gomitas y frutos secos o viéndola en directo en el Falla. Sí, también he tenido la suerte de ver dos finales en directo y llegar al día siguiente a las 9 o a las 10 de la mañana a mi casa. El café y la rebaná en la Venta Andrés a la vuelta con mi amigo Miguel levantaba a muerto y por supuesto, merecía la pena. Eso también me lo has robado.

Me has robado ese pregón en la Plaza de San Antonio. A saber quién sería el pregonero este año… ¿Sería un pregón para el recuerdo o sería uno pa´darle en la boca con un calcetín sudao al pregonero? A mi me gustaba verlo por Onda Cádiz, que se vuelca con esta fiesta como jamás hará otra cadena. Si no lo veía en directo, lo veía en diferido. Total, lo repiten igual que yo el ajo en el gazpacho, a todas horas…

Jamás te perdonaré el no haberme dejado ir con mi familia y mis amigos a perderme entre las calles de Cádiz el domingo de coros, de disfrutar de todas la ilegales cantando sus letras canallas y sinvergüenzas por cada rincón, ni de ver cómo esos coros cantaban sus coplas al pueblo desde sus bateas y desde allí, mirarían a mi niña regalándole una sonrisa y contagiándola de Carnaval. Me has robado el ir a ver la cabalgata (ya con los pies reventados de estar todo el día callejeando), a despedir a las agrupaciones, al pregonero y al Dios Momo.

Me robaste el ver las batallas de coplas por todos los rincones de Cádiz, me robaste el ver la quema del Dios Momo e incluso me robaste el no ir al Carnaval chiquito

Me has robado un año y jamás te lo perdonaré

Atentamente, un enamorado del Carnaval

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Miguel
Miguel
5 meses atrás

Te ha faltado los controles de la guardia civil a la salida del falla en la final.